Con una barrera negra de aproximadamente 10 metros de ancho y 9.14 metros de alto, el gobierno de Donald Trump inició la construcción de un nuevo muro primario entre Santa Teresa y Ciudad Juárez, a casi siete meses de que la exsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, anunciara que Estados Unidos pintaría el muro de negro para aumentar su temperatura y dificultar el cruce de migrantes.
“Eso es específicamente a petición del presidente, quien entiende que con las altas temperaturas que hay por acá, cuando algo se pinta de negro, se calienta aún más y será aún más difícil para la gente escalar”, dijo el pasado 19 de agosto la funcionaria que el pasado jueves fue removida de su cargo, para ser sustituida por el republicano Markwayne Mullin.
A más de un mes de que comenzara a levantarse el muro secundario –detrás de la malla fronteriza– entre Nuevo México y Chihuahua, Noem ofreció una rueda de prensa, tomó un rodillo y ella misma comenzó a pintar parte de los barrotes de acero para dar a conocer que el muro sería pintado de negro.
Ese día no respondió a los medios estadounidenses sobre el costo ni el plazo para pintar el muro, pero argumentó que había dos objetivos: evitar la oxidación y quemar la piel de cualquiera que intentara trepar la barrera metálica.
Desde entonces sólo continuaba de negro ese pequeño tramo que se pintó para la conferencia de prensa con los medios de comunicación; sin embargo, ayer durante un recorrido por la frontera El Diario constató la creación de un nuevo muro primario –frente al secundario–, con un primer tramo instalado de color negro.
El nuevo muro que se construye está sustituyendo la vieja malla fronteriza, frente al muro secundario en donde Noem dio el anuncio, por lo que sumarán dos muros los levantados por el gobierno de Trump en el área, con el fin de dificultar aún más el tráfico irregular de migrantes y drogas.
La nueva pared, de 9.14 metros de altura, hasta ayer sumaba apenas los primeros 40 barrotes unidos en grupos de ocho por una plancha metálica en la parte superior, frente a la Unión Ganadera de Ciudad Juárez.
Cerca de una veintena de trabajadores realizaban ayer distintas tareas para retirar la vieja malla fronteriza y colocar el nuevo muro, sobre una construcción de más de un metro y medio de cimiento entre el desierto.
Apoyados con maquinaria pesada, parte de los trabajadores excavaban para retirar las placas de acero que servían como cimientos de la malla que era cortada regularmente por los traficantes de personas para ingresar a grupos de migrantes; mientras que otros colocaban varillas para la instalación de la nueva barrera fronteriza.
Liberan víbora de más de 1 mt
Dos unidades de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos del Sector El Paso y un vehículo blindado del Ejército de los Estados Unidos vigilaban ayer el área terrestre, y un helicóptero de Operaciones Aéreas y Marítimas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza sobrevolaba la frontera, mientras que los trabajadores liberaban a una víbora de más de un metro que encontraron en el desierto durante las obras.
“No podemos matar a los animales, entonces la liberamos”, explicó un trabajador cuyo casco apenas sobresalía de la zanja construida entre el desierto de Chihuahua y Nuevo México.
Información de El Diario de Juárez
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