Por Lic. Jesús Ruiz Encinas
Si usted ha sentido que últimamente le bajaron la velocidad en las avenidas, que ahora hay más cámaras o que el tema del alcohol al volante cambió, no es casualidad. Tampoco es ocurrencia municipal.
Todo esto empezó en la Constitución.
En diciembre de 2020, durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, el artículo 4° reconoció el derecho humano a la movilidad. Eso transformó algo que parecía administrativo en una obligación para la Federación, los estados y los municipios.
Cuando un tema se eleva a derecho constitucional, deja de ser opcional. De ahí surge la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, publicada en 2022. No es una ley menor. Está por debajo de la Constitución, pero por encima de las leyes estatales y reglamentos municipales. Fija estándares nacionales que ya no dependen de la voluntad de cada autoridad local.Y ahí comienzan las incomodidades.
Reducir límites de velocidad no es capricho. La evidencia demuestra que a mayor velocidad, mayor probabilidad de muerte. Las llamadas “fotomultas” generan desconfianza, pero su lógica es preventiva: intervenir antes de que ocurra el siniestro.
También cambió el criterio sobre alcohol al volante. La Ley General fija un parámetro nacional de 0.05 g/dL en sangre (equivalente a 0.50 g/L) para determinar cuándo una persona ya no está en condiciones seguras para conducir. En Sonora, el artículo 81 de la Ley de Tránsito establece actualmente un límite de 0.40 g/L en sangre, es decir, numéricamente más estricto.
Sin embargo, cuando existe contradicción entre una ley general y una ley local, prevalece la de mayor jerarquía. Las leyes generales fijan bases obligatorias para todo el país. En los puntos donde haya diferencias —como ocurre en el parámetro de alcohol— corresponde al Congreso del Estado armonizar la legislación para ajustarla al estándar nacional. Armonizar no es un trámite político; es una obligación jurídica.
Pero más allá de los números, el mensaje es claro: quien conduce debe hacerlo en plenas condiciones, y el control deja de ser esporádico para convertirse en política permanente de prevención.
La ley parte de un principio contundente: toda muerte o lesión causada por un siniestro vial es prevenible.
Y los datos locales explican por qué esto importa. De acuerdo con Hermosillo ¿Cómo Vamos? (2024), en 2024 la ciudad registró 1,222.2 siniestros viales por cada 100 mil habitantes, colocándose en el segundo lugar entre los 20 municipios más poblados del país. Se contabilizaron 11,991 siniestros, una disminución del 10.6% respecto a 2023, pero todavía uno de los niveles más altos observados desde 2020.
En cuanto a personas lesionadas, se registraron 972 casos, ubicando a Hermosillo en la séptima posición nacional con 99.1 personas heridas por cada 100 mil habitantes. Y en víctimas fatales, el dato es aún más preocupante: 41 personas fallecieron en 2024, lo que representó un aumento del 70.8% respecto al año anterior, con una tasa de 4.2 fallecimientos por cada 100 mil habitantes.
Si es prevenible, entonces no es simple “accidente”. Es consecuencia de decisiones: del diseño de las calles, de los límites permitidos y de la supervisión.
Y si son consecuencia de decisiones, también pueden evitarse con decisiones distintas.
Es natural que haya molestia. A nadie le entusiasma que le reduzcan la velocidad o que lo detengan en un punto de revisión. Pero durante años normalizamos cifras que no deberían parecernos normales.
Pensemos algo: en casa, quien sostiene económicamente a su familia, ¿toma decisiones con base en la popularidad o en la responsabilidad? El gobierno, cuando actúa con seriedad, enfrenta el mismo dilema.
No todas las decisiones públicas se toman para ganar simpatías inmediatas.
Las importantes se toman para proteger la vida. La movilidad hoy es un derecho constitucional.
Y cuando existe un derecho, no basta con que esté escrito: debe cumplirse.
Tal vez la pregunta ya no sea si nos gustan estas medidas, sino qué están haciendo nuestros representantes —en el Congreso del Estado de Sonora y en los ayuntamientos— para garantizar efectivamente nuestro derecho a la movilidad.
Referencia (formato APA)Hermosillo ¿Cómo Vamos? (2024). Indicadores de siniestros viales 2024. https://hermosillocomovamos.org

