Por Sergio García
El tema del agua realmente se está calentando en esta frontera de Nogales, Sonora. Hay dos vertientes, la contaminación del Río Bambuto, al Sur, y la falta de agua en algunas colonias y en Mascareñas, la zona rural.
Poco a poco se ha venido calentando el ambiente, lo que evidencia un plan preconcebido para aprovechar la marea electorera que ha comenzado este año.
Pero no es un problema nuevo, ni es un problema creado. La carencia de agua en miles, no pocos, miles de hogares de Nogales es un problema que no se ha podido resolver.
Sin embargo el problema se agranda cuando el director de Oomapas Nogales, Leonardo Sandoval Mendoza, prefiere dedicarse a sus negocios personales que a atender a los ciudadanos que exigen su presencia ante la carencia de agua y la contaminación.
Ante la desatención del Director del Organismo del agua, ha tenido que salir a dar la cara el personal técnico, la Química Bióloga encargada de la Planta Tratadora de Aguas Residuales.
Y este miércoles una Comisión de Regidores atenderá a los inconformes del Río Bambuto, rancheros y ciudadanos que han visto morir sus vacas envenenadas con las aguas del Río y a la misma naturaleza.
Y es que primero la ciudad sustrajo toda el agua de la cuenca del Río Bambuto, y las gigantescas alamedas se secaron, luego se quemaron y los animales desaparecieron. Se fue el venado, el cuero, el correcaminos, el conejo, la liebre, la codorniz, el oso, etc…
Pero primero que las aguas negras de la PTAR llegaron al Río Bambuto las aguas lixiviadas del Relleno Sanitario, infinitamente más venenosas que las aguas negras de la ciudad, y estas no tienen remedio fácil.
El problema estallará en el rostro de los nogalenses cuando esas aguas subterráneas enfermen de cáncer a miles de nogalenses, ya que los 14 pozos que hay en la cuenca del Río Bambuto regresarán por tubería esas aguas que circulan por el subsuelo y las retoman las bombas que mandan el agua a la ciudad.
Es un problema sanitario inminente. Pero no hacen caso. Yo lo he advertido con mis reportajes desde hace años. Si esas aguas matan a una vaca de 450 kilos, ¿qué no harán con un niño de 30 kilos?…
LAS ELECCIONES INTERNAS DE MORENA
Ya vienen los precandidatos de Morena, que les llaman ahora Coordinadores de la 4T o algo así. El caso es que ya se desmarcan Lorenia Valles, Célida López y Javier Lamarque.
Al paso de esta precampaña que no existe y no diga que aquí lo leyó, se ha distinguido una mayor eficiencia en la operación de los equipos de Célida y Lorenia.
Javier se echó en la hamaca debajo de una alameda, allá por el Dique 10, y no se ha movido de Cajeme, o no lo ha sabido hacer. Y es natural, el Ayuntamiento que tiene más problemas de inseguridad en Sonora, lo debe tener muy ocupado.
Por tanto, a Lamarque le puede tocar por equidad de género, no por su destacado trabajo entre la militancia.
En tanto son Célida y Lorenia quienes más han batallado recorriendo Sonora de cabo a rabo.
Lorenia y Célida han tejido una serie de amigos, dentro y fuera de Morena. Tienen equipos trabajando y eso es evidente en la pelea respetuosa, que mantienen diariamente.
Ante quienes descartan a Célida, creo que es más fácil descartar a Javier Lamarque.
Tan es así que Antonio Astiazarán fue y le quemó el rancho a Lamarque al hacer un evento multitudinario en Ciudad Obregón, el mismo día, a la misma hora que el de Javier.
El Toño estaría más cómodo con Javier, porque está más abajo en las encuestas, y porque no es conocido fuera de Cajeme. Además no sería un buen debatiente ante un Toño chispa y de mente ágil.
Célida tiene gente en todos los niveles de la sociedad, desde la clase popular, hasta el empresariado y la clase política; al igual que Lorenia. La rumorología no abona a un proceso transparente.

