Por Sergio García
Pues vaya lío en el que se metió la directora de la Universidad Pedagógica Nacional, María Elena Burruel Quintero, quien dejó crecer un problema estudiantil sin atenderlo, por dejarse asesorar por otras personas con mayor antigüedad y empoderadas en la UPN desde hace años.
A la UPN en Nogales, lamentablemente le ha pasado lo que ha muchas escuelas. Los maestros o directivos se amafiaron y sintiéndose todopoderosos dejaron de escuchar las quejas de sus alumnos; pero no sólo eso, sino que prohijaron los abusos de los maestros y personal administrativo contra los alumnos.
La UPN, perteneciente ahora al Centro Regional de Formación Profesional Docente de Sonora (Creson), mediante no sé qué bodrio educativo creado por la Nueva Escuela Mexicana, depende ahora del Gobierno de Sonora y su rector es Luis Ernesto Flores Fontes.
La UPN ha sido vista en Nogales como un elefante gris, colocado allá en donde más problemas hay, de tal manera que enfrente (Al sur) tiene varios panteones con miles de tumbas y al Norte, como cerco trasero, tiene el muro internacional, al Oriente el Cetis 128 y al Poniente las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR)… ¡Habrase visto!.
Pues bien… Ahora estalló el problema porque un grupo de estudiantes tenía mucho tiempo quejándose con la directora Burruel, quien es muy buena académica, pero muy mala en su relación con los alumnos. Se ha dejado manipular por un grupo enquistado en la UPN, causando la molestia generalizada en el alumnado.
¡Incluso hay hasta una demanda ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por la violencia cometida contra las mujeres estudiantes!
Y la Directora negando ante la prensa y ante el Vicerrector Julio César Cruz Díaz, quien ayer acudió a mediar en el conflicto. En el tira y tia, la Académica no se dejó escuchar.
¡Y el caso aquí es que son mujeres maltratando a mujeres!
Y lo más grave aún es que muchos, casi todos, son de la carrera de Intervención Educativa, es decir, los docentes que habrán de llevar métodos educativos, además privilegiar el diálogo y la inclusión…. Pero eso no se práctica dentro de la UPN.
En conclusión, la directora y su cuerpo docente y administrativo necesita una buena purga. Sin juzgar la academia, son maltratadores y no comprenden a las nuevas generaciones. Fueron rebasados por el tiempo que vivimos.
Melina Ayala Reyes, la Coordinadora, quien tiene 10 años en ese cargo, a pesar de que es un cargo de contrato y que se debe concursar, es la segunda acusada, por maltrato a las jovencitas, sobre todo.
La UPN de Nogales necesita una limpia, desbaratar esa mafia académica, y volver al buen camino de la sana relación de la Escuela con sus alumnos.
Todavía anoche, en un arranque de soberbia, y recién firmados los pactos de NO REPRESALIAS, Héctor Valenzuela violentó el paro laboral, a escondidas por una puerta trasera), para cerrar con llave los baños ¡para que las estudiantes en paro no los pudieran utilizar!. Dicen que enviado por la Directora.
No están todos los nombres, porque el espacio no alcanza.
En fin. Hay mucha tela de donde cortar, pero aquí la dejamos. Antes de que termine el día habrán de rodar cabezas en la UPN de Nogales, ya que en este momento se encuentra en Nogales el rector Flores Fontes quien llegó a la ciudad con la cimitarra en la mano, para resolver el conflicto ocasionado por la soberbia de empleados educativos, quienes fueron designados para educar, no para ocasionarle problemas al Gobierno del Estado.

