Por Sergio García
Un agarre infantiloide ocurrió este miércoles en Cabildo donde dos regidores, del PVEM y de MC, Ramón Valenzuela y Alfonso Heredia, exigieron el privilegio de ingresar a las dependencias a la hora que se les plante. Exigen derecho de picaporte en todas las oficinas los angelitos.
Alegan transparencia, y, en el caso de Alfonso, dijo que en la Agencia Fiscal la cosa funciona así: De puertas abiertas totales. Yo no recuerdo que me hayan permitido entrar al área de cajas, ni lo he intentado, y siempre que he ido por la Agencia Fiscal, primero toco la puerta, y si pueden me reciben, sino, regreso otro día. Con toda educación.
Debe saber lector lectora, que esto comenzó cuando los regidores de marras intentaron ingresar a Tesorería sin tocar la puerta. Sólo porque quieren. Y porque exigen privilegios.
Los ediles alegan que buscan transparencia, como si necesitaran estar sentados al lado de las cajeras para saber cuánto dinero entra al Ayutamiento.
LA TRANSPARENCIA
En Nogales, la transparencia no se grita: se ejerce con responsabilidad. Los regidores confunden el deber de solicitar información con la pretensión de entrar como si se tratara de un espacio abierto a su discreción. En la práctica, eso suena menos a control responsable y más a la idea de que algunas posiciones dan derecho a pasar por alto procedimientos por los que todo ciudadano común sí debe formarse y aguardar.
Alfonso Heredia ha llevado la idea aún más lejos: defienden una supervisión sin límites y han dicho que no poder ingresar a la zona de cajas equivale a bloquear la transparencia. Con esa lógica, se mezcla fiscalización con intento de operar desde adentro, como si quien llega por el lado político tuviera permiso automático para estar detrás de las ventanillas, saltándose filas y protocolos.
Aquí es donde se vuelve clara la postura de la Tesorera Municipal, Julia Patricia Huerta Rivera: En Sesión de Cabildo dijo a las claras que no se negó información, no se ocultó nada, ni se cedió al show político. Lo que sí se impidió fue que la presión y la pretensión de privilegio colapsaran los protocolos diseñados precisamente para proteger el dinero del pueblo. Lo que se defendió fue el orden, el control interno y la seguridad en el manejo de recursos públicos.
LOS REGIDORES
El alcalde Juan Gim Nogales no daba crédito a la postura de los regidores quejosos, quienes además estaban fuera de los puntos de la orden del día. Ni siquiera tuvieron el tino de incluirlo. Se nota la inmadurez política, porque novatos no son.
Dentro del mismo Cabildo hubo voces que lo dijeron sin rodeos: Martín Ortega recordó que el regidor vigila, propone y delibera, pero no administra; Leticia Amparano subrayó que la transparencia nunca debe confundirse con descontrol ni con saltarse normas. Al Alejandro Masto Villaseñor nomás faltó que le diera un zape a su colega regidor para hacerlo entrar en razón.
Hoy Nogales necesita menos teatro y más trabajo serio. Menos ruido mediático y más rendimiento claro. Cuando hablamos del dinero del pueblo, lo correcto no es invadir áreas operativas ni pretender estar por encima de las filas y los tiempos que todos conocemos; lo correcto es pedir la información, revisarla con calma, fiscalizarla con fondo y rendir cuentas sin impostura.
Poner límites no es ocultar información: es ejercer responsabilidad. En política, a un hombre se le llama firme cuando dice no a presiones; a una mujer, en cambio, se le cuestiona si “lo hace bien”. Pero el respeto institucional no depende del género: depende del cargo, de la responsabilidad que se asume y de la decisión de no ceder ante la esperanza tácita de impunidad.
Aquí no hubo confrontación innecesaria, sino una decisión de mantener límites claros, acatar la ley y proteger el manejo correcto de los recursos de Nogales.
Nogales merece coberturas que rescaten el trasfondo institucional de estos episodios, que reconstruyan con rigor lo que se discutió en la Junta de Cabildo y que, sobre todo, recuerden que la verdadera transparencia se refleja en el trato igual para todos, sin cola especial, ni puertas traseras: accesos, filas, protocolos y formalidades, para cada regidor como para cada ciudadano.

