El “superpeso” tiene lado negativo, afecta a familias que reciben remesas

En lo que va de 2023 el peso mexicano ha destacado por su fortaleza frente al dólar norteamericano, sin embargo, no debería ser motivo para caer en un optimismo desbordado pues el superpeso no es un factor determinante para sacar a México del estancamiento, la desigualdad y la pobreza, señaló Juan Carlos Moreno Brid, profesor de posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM.

Sólo en el primer semestre de este año la moneda mexicana registró una apreciación histórica de más de 12% frente al dólar, un fenómeno que se explica con la relocalización de las cadenas de producción, también denominado “nearshoring”, además de las crecientes remesas y una perspectiva favorable de la inflación, según los analistas de Banco Base.

Juan Carlos Moreno Brid señaló que un tipo de cambio fuerte sin duda beneficia a diversos sectores de la economía, sin embargo, aclaró que también existen efectos negativos para el progreso del país.

Moreno Brid señaló que quienes resultan seriamente afectadas son las familias que reciben remesas desde Estados Unidos. Por ejemplo, cuando el dólar cotizaba en 22 pesos, si un mexicano recibía mil dólares desde EEUU, en total le entregaban 22 mil pesos, pero ahora que está a 17 pesos, entonces obtiene sólo 17 mil pesos.

Se estima que México recibe anualmente cerca de 60 mil millones de dólares por remesas, pero estos ingresos millonarios tampoco son para presumir, pues el hecho de que llegue una gran cantidad de dólares por esa vía significa que miles de mexicanos no encontraron un futuro, ni un presente, en nuestro propio país, destacó el economista de la UNAM.

El académico de la máxima casa de estudios reconoció la expectativa positiva sobre el desarrollo de la economía de México, la cual muestra algunos signos interesantes de recuperación, entre ellos el aumento en los salarios mínimos, inflación controlada y la reducción de la pobreza extrema, sin embargo, esos indicadores son insuficientes para alcanzar los niveles de bienestar que la población demanda.

En países como China, Japón o Alemania, la fortaleza de sus monedas se dio porque empezaron a ser competitivos en la producción de manufacturas, bienes y servicios, y a partir de ello generaron gran cantidad de empleos y multiplicaron el ingreso de divisas. Pero en el caso de México, la entrada de dólares no está asociada a mejorar la balanza comercial ni a la creación de empleos, destacó Juan Carlos Moreno Brid.

“Aquí la gente está perdiendo empleos porque las importaciones están siendo mucho más baratas que la mercancía nacional y, de manera preocupante, se está empezando a desmadejar la estructura industrial; es por eso que considero que el tema del superpeso no es motivo para presumir. Diría que tiene más consecuencias malas que buenas y es importante cuestionarlas y analizarlas”, afirmó el economista.

Las personas favorecidas por el superpeso son quienes se dedican a la importación de todo tipo de productos y mercancías, incluidos los alimentos, además de los fabricantes que utilizan insumos provenientes del extranjero, pues al cotizar en dólares compran más barato, expuso Moreno Brid.

En teoría, indicó, las importaciones más baratas deberían impactar en la reducción de precios en el mercado nacional y así reducir la inflación, sin embargo, estos beneficios no siempre llegan a los consumidores finales.

En sentido contrario, quienes enfrentan serias complicaciones son los sectores de la economía dedicados a las exportaciones, pues sus mercancías se encarecen para los compradores extranjeros y resulta difícil competir en el extranjero.

Cabe recordar que México basa su economía en las exportaciones, principalmente a Estados Unidos, su principal socio comercial. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el primer semestre de 2023 las exportaciones totales alcanzaron 291 mil 968 millones de dólares, mientras que las importaciones sumaron 298 mil 312 mdd, lo que deja en evidencia un déficit para nuestro país.

En cuanto a un posible rebote en el tipo de cambio, el especialista de la UNAM recordó que los riesgos siempre existen, pero en el corto plazo no se vislumbra un escenario de crisis cambiaria ni tampoco un cierre de sexenio caótico.

Pese a ello, el profesor de la Facultad de Economía destacó que es necesario revisar el modelo económico que empieza a mostrar signos de debilidad debido a una agenda que ha demostrado ser ineficiente para abatir los graves problemas de desigualdad y pobreza que enfrenta México.

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