El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que los precios de la gasolina en el país podrían haber alcanzado su punto máximo recientemente, pero advirtió que no se espera que caigan por debajo de los 3 dólares por galón de manera sostenida sino hasta 2027, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones energéticas globales.
Durante una entrevista en el programa State of the Union de CNN, el funcionario explicó que el encarecimiento del combustible responde en gran medida a la guerra en Irán y al cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
De acuerdo con datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil, el precio promedio nacional de la gasolina se sitúa en torno a los $4 dólares por galón, un aumento significativo respecto a los cerca de $2.90 dólares registrados antes del inicio del conflicto a finales de febrero.
Wright sostuvo que, aunque los precios comenzaron a estabilizarse tras alcanzar un pico reciente, la incertidumbre persiste mientras no se resuelva el conflicto en Medio Oriente. “Es probable que los precios hayan tocado techo y comiencen a bajar lentamente en las próximas semanas”, afirmó.
El funcionario también señaló que la reapertura del estrecho de Ormuz sería clave para aliviar la presión sobre los mercados energéticos. Sin embargo, reconoció que actualmente la zona “no es segura” y que cualquier solución dependerá de avances diplomáticos y militares.
En paralelo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha estimado que los precios podrían acercarse nuevamente a los 3 dólares por galón hacia el verano próximo, aunque Wright se mostró más cauto y planteó un horizonte más lejano.
Debate energético y política interna
Las declaraciones del secretario de Energía se producen en medio de un debate más amplio sobre la política energética de la administración del presidente Donald Trump, que ha priorizado el impulso a los combustibles fósiles y la producción petrolera nacional.
Wright defendió esta estrategia y cuestionó la efectividad de las energías renovables para enfrentar crisis como la actual. Según dijo, pese a las inversiones globales en energías verdes durante las últimas décadas, estas no han logrado sustituir de forma significativa a los combustibles tradicionales y, en su opinión, han contribuido a elevar los costos.
En este contexto, la Agencia de Protección Ambiental ha avanzado en una política de desregulación que busca facilitar la producción energética interna, considerada por la Casa Blanca como un pilar para alcanzar la independencia energética.
Repercusiones globales e inflación
El aumento en los precios del combustible ha tenido un impacto directo en la inflación estadounidense, que en marzo alcanzó un 3.3% interanual, impulsada principalmente por el alza en los costos energéticos.
A nivel internacional, países dependientes de las importaciones de petróleo también enfrentan presiones inflacionarias, lo que evidencia la sensibilidad del mercado global ante interrupciones en el suministro.
Mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto con Irán, Washington mantiene medidas de presión, incluido un bloqueo naval, con la expectativa de estabilizar la región y, con ello, los precios de la energía.
Por ahora, la perspectiva de una gasolina más barata en Estados Unidos sigue atada a factores geopolíticos que, según las autoridades, podrían tardar años en resolverse.
Información de La Opinión
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